El Consejo Regulador Europeo declara que queda instaurado en el viejo continente el ‘jabalí’ como medida Internacional de masa. El Consejo Regulador Europeo declara que queda instaurado en el viejo continente el ‘jabalí’ como medida Internacional de masa, pudiendo igualmente usarse como fracción en determinadas situaciones. Sin embargo, por su constitución, el jabalí es muy reacio a las fracciones. El ataque a los decimales en estos casos es muy complicado porque cortar un jabalí es tedioso y muy peligroso. Usará los grandes colmillos para evitarlo, hay que tener cuidado. Además por norma general su interior tiende a expandirse si no encontrárase toda su envolvente de una pieza. Por eso es mejor dejarlo entero, aun muerto, y usarlo únicamente cuando sea necesario. Ahora, si habláremos de medio o de un cuarto trasero, o un rabo con lechada de cebolla, al horno por ejemplo, eso está riquísimo.
Si la situación lo requiere, para evitar las fracciones, podemos echar mano a unidades menores. En este caso, al igual que con las libras y los peniques, habrá que tomar como derivación de ‘jabalí’ al ‘jabalí pequeño’, que aunque oscilante en su medida es fiable en la cantidad. Es un poco pesado andarse con tanto vocablo desinencial pero de esta forma salvamos jabalís adultos de ser cuarteados, ahorrándonos la agonía animal y aliviando la presión de las batidas los domingos.
Bueno, ¡y menudo revuelo! Que ahora dicen algunos ‘eruditos’ que no es solución porque el kilogramo ya funcionaba bien, que ahora hay que cambiar todos los letreros y que es mucho trabajo. Bueno, los cambios no son fáciles nunca, pero esto es parte de lo del ‘progreso’. Si se quiere, se puede. Además, en nada estamos acostumbrados, no será la primera vez que hacen una de éstas. Los viejos de la ciudad aun pensarán en kilogramos, como sus abuelos pensaron en blanco y negro y antes en medieval.
Antecedentes en longitud ahora se me ocurre el metro. El metro no se decidió rápido, e incluso hoy quedan reticentes. Por ejemplo está el metro que mide la puerta de los aseos públicos o de los pasillos, que es el metro-metro, pero también el metro que separa los dos coches para aparcar, que es más pequeño. O el metro de Berlín, el más largo de Europa. Pues también hay jabalís más pequeños que otros, pero evidentemente no serán estos los útiles para medir; habrá que acercarse al ideal por detrás sin hacer ruido, despacio, despacio, untado de gasoil y barro para que no nos huela, arrastrándonos por el suelo, muy sucio todo… y cuando estemos muy cerca de él ¡pam! agarrarlo fuerte y capturarlo. Uau, un jabalí, qué fiero y apuesto animal. Lo podríamos llamar Javi, ¿qué os parece, chicos?
Pensad al leer esto que estáis frente a un genio que no entendéis.
ResponderEliminar¿Uno cualquiera?
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