Yo le veía a contraluz ¿vale? y teníamos unos focos enormes
apuntándonos a la cara, un montón de watios (que eso era otra manía suya, no
entiendo por qué quería luces tan potentes, siempre acabábamos sudando). Bueno
el tema es que yo le veía de espaldas, como en todos los conciertos, muy cerca
siempre del borde del escenario y un poco inclinado hacia el público; por
cierto ese día llenamos mucho más de lo que esperábamos, quizás por eso estaba
tan eufórico. Bueno pues va el tío y al acabar Only you, que se supone que
tenía que ser el último tema del concierto, se me acerca y me dice que le diga
al técnico que prepare el playback para The Great Pretender. Joder y voy yo y
le digo que qué coño dice, que sabe que no hemos preparado ese tema juntos
desde hace meses y que no va a salir, y él me viene con esa puta sonrisa
encantadora que usa con sus fans adolescentes y me dice que “tranquilo tío”,
que es un tema sencillo y que su voz estará grabada, que solo tenemos que tocar
a tempo y listo. Y yo le digo que no pienso tocar eso sin oír antes su
grabación, que él siempre se adelanta un tiempo en el estribillo y lo desencaja
todo. Y todo esto en el escenario ¿sabes? Con la gente aplaudiendo ahí, que ya
se debía estar preguntando qué coño pasaba, aunque no se dieran cuenta de lo
agresiva que era la conversación, porque ahora él les daba la espalda y hablaba
un poco encorvado para poner su cabeza a la altura de la mía. Debían estar
pensando que estábamos decidiendo el bis, y joder si lo estábamos decidiendo.
Bueno pues yo le digo eso y él me suelta que el que me atraso al entrar soy yo,
que aprenda a seguir la batería, y va y hace un gesto por encima de mí,
directamente al técnico, que seguro que ya sospechaba que algo raro estaba
pasando pero era un idiota total y ni se había planteado si debería hacer algo
por amenizar esa pausa misteriosa y sacar a flote el show; el típico estudiante
de audiovisuales o alguna mierda así ¿sabes?, el típico estudiante al que le da
igual hacer su trabajo de forma mediocre si no le despiden por ello, un
profesional pésimo por el que Freddie había apostado inexplicablemente. Bueno
pues va el tío y le dice gesticulando exageradamente “The Great Pretender” al
bobo del estudiante-técnico, que sonríe y le responde con un gesto de ok
simulando profesionalidad. Y yo ahí justo en medio, totalmente flipado ¿te lo
imaginas? Que no me lo podía creer – el hombre rubio de mediana estatura
resopla ligeramente y mueve la cabeza indicando desaprobación-. Pues voy y le
digo “no pienso tocar esto, saluda y bajamos”, y él me dice “aquí decido yo y
esto se acaba con The Great Pretender. Si no te gusta, puedes venir a clavarme la Stratocaster en la
espalda”. Joder y yo me quedo totalmente flipado, como en shock ¿sabes? Nunca
me había hablado así, o sea ya sabes como es Freddie pero nunca había sido tan
hijo de puta conmigo o con alguien de la banda. Entonces empieza a andar hacia
su micro, pero da media vuelta y se dirige hacia mí otra vez y va el cabrón y me
dice: “no la cagues ¿e?”¡¡¡No la cagues!!!- el hombre rubio abre
ostensiblemente sus ojos en una mueca de sorpresa muda y en su frente aparecen
cuatro largas arrugas en forma de M -. Te lo juro tío, si hubiese tenido en ese
momento un arma te juro que le volaba la puta cabeza. ¡La puta cabeza! Además
el tío se tomó una pausa para decirlo ¿sabes?, y sonrió justo después, como
dándose cuenta de que había soltado una frase lapidaria que yo contaría en mis
memorias en las que él sería el protagonista.
Bueno pues ¿qué voy a hacer? me giro para indicar el tempo
al batería, de una forma en la que el técnico puede ver lo que digo, pero no tengo
la necesidad de mirarle a la cara para lograrlo, y así no acepto mi derrota
ante su alianza conspiratoria con el cabrón de Freddie. El batería me da el ok
y empezamos, siete compases y entra su voz en la anacrusa del último compás,
con el oh-oh que tanto exageraba, como remarcando su virtuosismo solo porque
podía hacer una puta segunda. En ese momento yo voy tocando al ritmo que me
toca, pero tengo en la cabeza eso que me ha dicho antes, “no la cagues”, pienso que es él el que siempre la caga, qué
coño me dice a mí. Estoy tenso, noto dolor en los tendones de la mano izquierda
por apretar demasiado, y me pongo más histérico cuando le veo de espaldas, de
pie, como le veo siempre. Su silueta se mueve a contraluz, se mueve bien, ¿le
has visto alguna vez en directo? En ese momento pienso que el tío es bueno, que
tiene talento en lo suyo aunque la edad le obligue a hacer playback. Es justo
ahí cuando empieza a girarse ligeramente hacia nosotros, y me temo que haga
alguna mierda de las suyas como acercarme el micro o hacer como que toca a mi
lado con una guitarra invisible, pero se gira y no hace nada de eso:
simplemente me dirige la mirada, y se acerca el dedo índice a la oreja como queriendo
decir “escucha esto”, y en ese momento suena: “pretending that I’m doing well”.
Y Juro que sus ojos brillaron al decirlo, lo juro, en una mueca de superioridad
insoportable. Joder, sabía que eso me iba a volver loco, y en ese momento ni
siquiera se quedó esperando mi reacción, volvió a dar la cara al público
rápidamente., como sabiendo que acababa de ganar el segundo round ¿Te lo
imaginas o no? ¡¡¡El tío solo lo hizo para provocar!!!- el hombre rubio de
gafas de pasta se frota los ojos usando índice y pulgar, elevando la montura, y
escribe algo en su libreta- . El tío no podía dejar de ser un maldito capullo
ni cuando hacía lo único bueno que sabía hacer. Bueno aún así yo seguí tocando,
pero realmente cabreado, a veces miraba al batería y a los demás músicos, pero
nadie me devolvía la mirada. Todos parecían estar en una especie de trance de
aburrimiento total, totalmente al margen del concierto y del conflicto. Si todo
hubiese quedado ahí creo que me habría ido cabreado a casa y con unas cervezas
se me habría pasado, pero el cabrón siguió. Todo el puto tema girándose y
mirándome, como sonriendo, como buscando una complicidad rara. Los demás
músicos no hacían una mierda aunque seguro que se daban cuenta de lo que
pasaba, joder, ¡¡¡estaba pasando en sus putas caras!!! Pues bueno, el tío
siguió ahí, dándole, con cada frase que podía malinterpretar me lanzaba una
sonrisa: con “i'm lonely but no one can tell” igual, y yo cada vez más cabreado
¿sabes? Estaba empezando a tocar cada
vez más tenso, y a pensar menos en la canción y más en la próxima vez que se
giraría. Además, cuando lo hacía no me dirigía su mirada a los ojos, estaba
como pasando por encima de mí ¿sabes?, como diciendo “te estoy mirando a ti
pero no necesito ni dirigirte la mirada”, como si yo fuera una mierda, como si
estuviera hueco y prefiriera mirar detrás, a la zona donde estaba el gilipollas
del técnico, pero qué mierda iba a mirar allí. Bueno pues así todo el rato,
pero lo peor es que al llegar el estribillo (que por cierto a esas alturas ya
habíamos tenido que ralentizar el tempo dos veces) se giró. Me miró. – el hombre rubio levanta la cabeza y mira
por encima de sus gafas, esperando a que acabe la pausa enfática y continúe la
narración- Y cantó: “just
laughin' and gay like a clown” ¡Guiñándome un ojo y remarcando muchísimo el “GAY”!
pero mucho, como casi paródico, gesticulando como un maricón y mirándome,
subiendo las cejas y bajando los párpados, abriendo la boca. Eso me volvió
loco, joder es que ¿te lo imaginas? Pues sí, yo estaba ido en ese momento, como
totalmente agresivo pero intentando controlarme, así que me giré para no
mirarle durante un momento, y ¿¿¿qué vi??? ¡¡¡Al gilipollas del técnico
sonriendo, como totalmente embobado, dándose cuenta de todo y partiéndose el
culo de mí!!! Entonces me di cuenta de todo, joder si habían grabado un playback
sin nosotros significaba que lo habían grabado ellos dos SOLOS, que habían ido
al estudio ellos dos SOLOS y lo habían pensado todo juntos desde el principio
–el hombre rubio toma notas y le pide por favor que baje el tono de voz con un
gesto con la mano izquierda, a lo que él obedece sin disminuir el ritmo de su
relato- Que todo estaba preparado solo para tocarme las pelotas, esos cabrones
habían preparado una trampa para reírse de mí, para ver mis muecas de odio allí,
en medio del escenario, donde no podía hacer nada, allí en medio de ellos dos,
que se partían de risa mientras yo me cagaba en sus muertos por no poder
reaccionar.
(Nota pretenciosa
del autor: en este último fragmento se recomienda escuchar el tema en
cuestión y leer a un ritmo de unas 4 palabras/segundo)
En ese momento se
me paró el tiempo. Una sensación que no había sentido nunca, ya sabes que no tenía
antecedentes ni líos violentos, lo habrás visto en mi ficha; esto era nuevo y
sorprendentemente renovador: odio puro. Odio en dos dimensiones ¿sabes? No, no
te lo puedes ni imaginar. – El hombre rubio adquiere una mueca de preocupación
y mira al reloj- Recuerdo ese momento con más claridad que el resto de la
noche: tengo su espalda en la cabeza y la guitarra en la mano. Pienso que si hago
lo que estoy a punto de hacer, conseguiré una satisfacción brutal y las
consecuencias me dan igual ahora que el ataque se presenta irremediable. A
pesar del estado de furia ciega en el que me encontraba, recordaba su frase,
“puedes venir a clavarme la stratocaster en la espalda” y mientras me dirigía
hacia él, me planteaba fríamente a qué se refería exactamente. Si intentaba
hundir el mástil en su espalda, todo se quedaría en una contusión con posible
moretón sangrante y una desagradable sorpresa. ¡Sí tío! ¡Tu amigo también puede
odiarte si eres un gilipollas! No voy a negar que deseara que viera mi cara al
atacarle, pero más como última imagen que como incentivo de autoanálisis, al
fin y al cabo yo quería sangre, no perdón. Me acuerdo que pensé que si le
clavaba la Stratocaster
de modo tangencial a la espalda, entrando por la base del cuello o por el
coxis, la imagen sería de una belleza y una brutalidad escalofriantes. El
mástil acoplado a la columna, o mejor aún, ¡sustituyendo a la columna! Sus
vértebras saliendo intactas mientras yo
introducía la guitarra por debajo. ¿Has visto Predator? – El hombre rubio niega
con la cabeza y pide concreción en la declaración- Bueno, yo estaba fuera de
mí, como viéndolo todo, totalmente ausente e incapaz de parar lo que estaba a
punto de suceder, entre otras cosas porque lo deseaba con todas mis fuerzas. Y
desde ahí, todo a cámara lenta.
Recuerdo en ese
momento todas sus gilipolleces y veo la fina línea de luz que dibuja el
contorno de su cuerpo, moviéndose oscilantemente en un movimiento antiguo e
hipnótico, un movimiento que me recuerda a los primeros conciertos de la banda,
y pienso que qué coño me dice a mí, si él es el que siempre la caga, el que
nunca lo asume. Parejas bailando frente a nosotros, besándose, inmersos en un
mar de amor que irónicamente nosotros proporcionamos. Un movimiento que deja
brillar las perlas de sudor que se acumulan en su melena, que saltan
rítmicamente. Pienso que él fue el idiota que la cagó cuando vino ese mánager
repeinado, y el que rechazó modificar las canciones para la discográfica. Y su
cuerpo se contonea, y adivinando mi presencia, se gira levemente a la derecha,
dejando ver su piel curtida, en una frontera iluminada y altamente contrastada
por el foco que ahora me alcanza de refilón. I seem to be what i'm not, you see. Un chico mira a su novia y le
besa en la mejilla, y ella le abraza con fuerza y ternura. Él dijo que no
quería un saxo en el grupo y cuando el tipo de sonido nos dijo que “esto
quedaría mejor con otro saxo”, él nos miró apretando los labios y moviendo la
cabeza afirmativamente como dándose la razón. Capullo engreído. Siento la
madera del mástil en mi mano izquierda, y me olvido del acorde para coger la
guitarra con fuerza. Suelto el enganche de la correa y agarro el mástil también
con la derecha, para empezar a dibujar una parábola perfecta casi desde el
suelo, un swing que él ve venir un segundo antes, y que provoca en su cara un
gesto de sorpresa extraña, una sorpresa real, una expresión de alguien que no
espera un castigo. A partir de ahí solo recuerdo luz blanca y gritos y parejas
con las caras desencajadas de terror y chicas hundiendo sus cabezas en los
pechos de sus novios y sangre en mis manos y el cartel de “Freddie Color y los Infraseres
en concierto” ondeando a lo lejos y al gilipollas del técnico llorando
desconsoladamente en una reacción totalmente desproporcionada, apretándose la
cara como el jodido grito de Munch, con la voz de Freddie sonando de fondo,
sola, fuera de tempo, pretending that
you're still around.
